Justo en medio del jardín,
debajo de una improvisada tarima, el maestro Julio daba los últimos
aprietes al futuro escenario. Por entre los travesaños del entramado
vio acercarse con paso nervioso a la dueña de casa, la señora Gloria,
su patrona.
-¿Falta mucho maestro Julio?, me tiene Ud. sufriendo de ansiedad y ya están llegando los invitados.
-Casi nada Sra. Gloria, cinco minutos y ya estoy listo.
-¡Oh, por fin! – exclamó aliviada –. Venga luego a la casa para pagarle.Y se encaminó presurosa al encuentro de las personas que iban llegando.
-“Por fin
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