Amanda Espejo

Sobre lo esperable en un buen trabajo editorial.

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Un tema que nos apasiona, precisamente por ser parte de él, es el trabajo editorial, labor que en mayor o menor grado es un aliado indispensable de las artes literarias. Precisamente a ello es que nos hemos enfocado, muy artesanalmente al principio, desde hace unos buenos años gracias al entusiasmo que nos infirió desde sus comienzos la publicación de Revista La Mancha. Atenidos a ello y como parte de la tarea, hemos ido creando lazos y difundiendo la labor de editoriales varias, especialmente, de las “alternativas”, como por ejemplo, las que se presentan en la muestra Furia del Libro. Una labor importantísima es la que realizan (realizamos) aquellas, ya que suelen ser el único modo de que los autores emergentes o fuera del circuito “top” pueda llegar a ver sus textos impresos en formato de libro, con el encanto agregado del olor a tinta y papel recién impreso.

 En una de esas presentaciones de  libros a los que aludo, es que vivimos lo que aquí compartimos, y vaya que hubo detalles que resaltar. Este libro, Conversando el Eros, editado por Editorial Popular Arttegrama, es un compilado poético de los alumnos del taller de poesía erótica “Construyendo Poesía en el Eros”, impartido por la tallerista Dilcia Mendoza, el año 2010 en la Biblioteca de Santiago. Tal como el título del libro lo indica, en él se muestra una pequeña reseña de cada integrante y de su quehacer literario. La idea, probada repetidamente desde hace un tiempo por talleres y colectivos literarios, es buena ¡qué duda cabe!, y con ello incrementa el trabajo para diseñadores, editores e impresores del medio. El punto a que me atengo  y que hoy me preocupa es el siguiente: ¿existe la bastante seriedad en el momento de ofrecer este tipo de trabajo?

 Esta inquietud surge debido a lo acontecido precisamente el día de la presentación de Conversando el Eros. El día 17 de Junio se citó a las 20:30 hrs. en el local del Chancho Seis, lugar archiprobado en la realización de este tipo de eventos y similares. Desgraciadamente, hubo en esa ocasión varios puntos negros que mancharon de mala forma lo que debió haber sido un feliz momento de trabajo colectivo concretado.

 Lo primero, el atraso en comenzar la actividad es perdonable, ya que, desgraciadamente, es parte de nuestra idiosincrasia el llegar tarde a todos lados, a tal grado que, llego a preguntarme si acaso los chilenos no nacemos por designio, tarde, es decir desfasados en el tiempo y en casi todo lo que emprendemos el resto de nuestra vida.

Lo segundo, y he aquí lo preocupante, es la escasa y nula comunicación entre la editora y los integrantes del taller. Es decir, todo fue decidido unilateralmente, sin la opinión de la totalidad de los participantes como debería haber sido tratándose de un “colectivo”.

Punto tercero: la incomprensible y mala actitud del dueño del local para con un grupo de asistentes, entre ellas, una de las poetas convocadas. ¿Hubo una mala gestión en el trato a convenir entre él y los presentadores? ¿Se pretendía mayor consumo? ¿Un malentendido tal vez? Y si así fue… ¿Qué razón hay para ensañarse en base a un trato vejatorio con parte de las presentes?

Cuarto punto (o el remate): las fallas o erratas, son comunes en todo clase de publicaciones, empero, si las hay, estas deben ser oportunamente identificadas y la corrección de las mismas incluida en el ejemplar en cuestión. No ocurrió así en el libro presentado. A una de su autoras, Margarita Bustos, le tocó “en suertes” y lo digo irónicamente, recibir tres errores (dos de ellos imposibles de soslayar) dentro de su espacio. 

El primero y  de mayor importancia: uno de sus textos “Nunca”, sale asignado a otro de los poetas, Ignacio Soto, tanto en el índice como en el interior.

Segundo: en la páginas 58 y 59 el poema “ Secret(a)s” sale de atrás para adelante, es decir, primero el final y después la página del título, sin que ello signifique una “ruptura” intencional de la poeta.

 Al observar esto en “macro”, debemos convenir en que aún en las mejores publicaciones pueden y suelen suceder errores, no es algo tan inusual; el problema es la actitud que se toma ante ellos. Aquella noche, nunca la poeta perjudicada obtuvo una disculpa ni el planteamiento de una posible rectificación del hecho de una u otra forma. Nada. Al contrario, se debió retirar del lugar con unos pocos ejemplares obtenidos casi a la fuerza y sin ninguna seguridad acerca de cuándo tendría el resto de lo pactado. Triste resultado para quien, y lo digo con toda seguridad, fue una de las mejores voces de la compilación, otorgando con ello un valor indiscutible a la accidentada publicación.

 No suelo yo escribir el aspecto negativo de las cosas en el espacio “manchado”, ni casi en ningún lado. Hoy me tomo la licencia de hacerlo porque fui testigo de los hechos y compartí la frustración de la afectada, solidarizando con ella tanto como escritora, como también por el respeto que siento por todo lo que atañe el trabajo editorial. Sin hablar de culpables, pienso, faltó respeto en el amplio sentido de la palabra, y por ello es que tecleo estas letras que no tienen otra razón que el resaltar el valor de la experiencia vivida sin más fin que el que NO VUELVA A SUCEDER.

 

 

Amanda Espejo

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Margarita
Margarita dijo :

Agradezco las observaciones y evidencias expuestas por Amanda Espejo, editora de la Revista La Mancha, poeta e invitada el día del lanzamiento de la Antología "Con/versando el Eros".

          Lamentablemente la editora de la publicación mencionada, Dilcia Mendoza, aún no ha dado explicaciones ni menos intentos por reparar los "horrores" de edición. Esta antología con cada uno de los textos en su interior estuvieron en manos de Dilcia por 8 meses, por ello no podemos hablar de premura en la publicación, ni falta de tiempo para revisar los textos, diagramarlos, etc. ¿Cómo es posible que teniendo cada uno de los archivos de los 6 poetas antologados con nombres y apellidos haya incluído uno de mis textos (poema "Nunca") como si fuese del poeta Ignacio Soto? ¿Cómo es posible que en la última página del libro cuando se menciona a la editorial Artegrama se plantee que se editaron 300 ejemplares si Dilcia Mendoza sólo llegó con 100 de ellos? ¿Cómo es posible que después de varios intentos de la Antologada Natalia González y quien escribe por comunicarnos vía e-mail con la editora y tallerista ella aún no responda ni explique qué ha pasado con los 200 ejemplares restantes? ¿Aparecerán? ¿Incluirán las correcciones que corresponden? ... al menos Dilcia M. les anexará una fe de erratas?

       Es de esperar que Proyectos colectivos futuros no se vean frustrados por la falta de un trabajo serio y con respeto a cada uno de sus integrantes.

 

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17/07/2011 a las 11:28 PM → Responder
Felipe
Felipe dijo :

Es una vergüenza y una falta de respeto para ustedes, todos los autores de esta antología, que con mucho esfuerzo sacaron este proyecto adelante. Ver estos resultados, genera desilución para futuras publicaciones, sobre todo, de escritores que recién comienzan a publicar. Es lamentable la poca seriedad, entusiasmo y afecto hacia el proyecto. Espero que los responsables se pronuncien e intenten reparar el daño causado a ustedes, personas que aman las letras. Para qué hablar de disculpas, eso es lo mínimo que se merecen. Muchos saludos a todos los autores que participaron de esta antología.   

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18/07/2011 a las 04:06 PM → Responder

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