Amanda Espejo

POESÍA de Amanda Espejo / ÁNGELES


 

 

 

ÁNGELES


 

¡Ángeles, necesito ángeles!

Exactamente como lo oyen:

aquellos seres alados que nos guardaron de niños.

En cantidad moderada:

no más de cuatro o cinco,

no es cuestión de avaricia ni de exigir privilegios

sino, de urgencia y carencia.

Eso sí, no me sirve cualquiera:

quiero a los paladines de las virtudes postergadas

o simplemente desechadas,

ante lo incómodo de amar.

 

En primer e irrevocable lugar

quiero al de doble dádiva:
 

Tolerancia y Aceptación,

pues estas marchan tan unidas

como el andar de las piernas,
 

“que no avanzare una sin el empuje de la otra”

Un empezar de pasos débiles y luego,

con tranco seguro a ganar la primera meta:

la de la propia aceptación.

 

Y que le siga entonces

aquel que nunca descansa:

el de la vibrante Motivación,

tan vivaz e inquietante como el escudo que porta,

pues, “menos nada se hiciere”

sin el impulso del hacer .

Y no hubiere consecuencia

si no surgiere el motivo en contrapunto a la inercia.

 

Y ya se viene... (se acerca)

el de todos más valiente:

lleva el logo de la Entrega

bordado sobre sus pendones

a modo de hacerse ver por sus varios enemigos:

el don Miedo y sus criadas,

las eternas Desconfianzas

que no hicieren mella en nada

si no hubieren tambaleado las instancias del creer.

 

Tras el surco de sus pasos

va sembrando el cuartogénito:

porta en sus dedos la Reciprocidad,

virtud tan escasa de ver como agradable de recibir.

Que no se diere ni un solo beso

sin el anhelo de la correspondencia,

y esta misma, allí muriere si no naciere lo recíproco.

¡Bendición entre bendiciones!

 

Por último... (si es posible)

quisiera ser señalada

por el de inagotable Asombro.

Que no ha de mirarse en menos

virtud que aparenta sencillo,

pues, no hubiere acontecimiento

ni por virtuoso, ni por perverso,

que causare con sus efectos sobresaltos al corazón

si no los viere primero

la muda admiración de sus ojos.

 

Ángeles... ¿será que sí existen?

Según la sabiduría popular
 

“La necesidad crea el órgano”,

por consecuencia, (quiero creerlo)

voy a esperar esta noche con le fé que dan los ensueños

y a mi lado, sobre la almohada

descansará esta plegaria en una hoja de papel.

Porque... ¿quién puede saberlo?

Tal vez, también entre-sueños

pueda encontrar yo una respuesta,

cómo antes, ¿porqué no?

cuando amparada por la inocencia

era capaz de sentir...los secretos

que a mi oído susurraba

un invisible amigo celestial.


 

* Aquí, en este texto, quise usar un lenguaje clásico, como complemento al tema y para ampliar la capacidad de expresión.


 

Amanda Espejo
Quilicura, 5 - 8 - 05
http.//www.sobrevuelosycaidas.blogspot.com
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Rosita
Rosita dijo :

Hola... de a poco ire aprendiendo más a dejar comentarios. Por lo pronto, mis saludos desde tierras sureñas hasta nuevo aviso.

 

Rosa

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15/02/2010 a las 05:34 PM → Responder
Edurire
dijo :

Los Angeles están en Ti

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15/03/2010 a las 01:34 PM → Responder

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