
(Reflexiones surgidas después de las tortuosas relaciones vividas en Galería X)
No es para nada menor la experiencia que he reunido al respecto y, lamentablemente, debo reconocer que tampoco es tan buena como sería de esperar.
Este modus operandis se viene intentando por mi parte desde la creación misma de Revista La Mancha (año 2005), logro que tratamos de presentar dentro de un “supuesto “ Colectivo La Mancha, pero que en realidad, fue una experiencia atrevida de un reducido grupo de intrigantes de un finiquitado taller literario que decidieron, unos más y otros menos, hacer una publicación artesanal tipo fanzine, que sirviera de portavoz impresa de nuestras expresiones literarias.
Si bien personalmente es un orgullo el que dicha publicación haya perdurado y prosperado en el tiempo, la verdad es que el “colectivo” nunca fue tal, ya que con el pasar de los años se fue desgranando sutilmente hasta quedar reducido a su mínima expresión con respecto a integrantes que realmente trabajen en el proyecto. Distinto es el caso de los amigos: allí si que se ha acrecentado un valioso capital que nunca es demasiado agradecer en toda su cuantía.
Recuerdo que hace unos tres años, tres integrantes de otros grupos en red, intentamos hacer otro colectivo de arte independiente que funcionara a la par de nuestros proyectos personales. Esta vez, sería dirigido por mujeres, las cuales trataríamos de desarrollar y difundir al máximo los potenciales artísticos de cada una de nosotras con el fin de estimular e integrar nuevas “socias” al colectivo. Se hizo (e hice) una pauta de directrices en cuanto a objetivos comunes y todas esas cosas que se siempre leen tan bien en papel y que fue muy bien recibida por el resto. Sin embargo, después de una aplaudida presentación performance del trío, la cual quedó debidamente registrada como elemento visual, este comenzó a diluirse por cosas tan simples como no lograr acuerdo en el nombre, los tiempos, o porque a una de las integrantes “todo le parecía NO”, o sea, no quería experimentar nada que no fuera lo que siempre hace. Conclusión: la experiencia quedó archivada como un lindo recuerdo, una “travesura” del momento que no dio para más.
El año 2010 fue un período particularmente intenso para mí en este empeño. Allí, tuve ocasión de integrar un grupo “voluntario” - se pudiera llamar así - de trabajo, el cual se propuso hacer una serie de encuentros poéticos en la Sech, mezclados con música, performance, Etc., a cargo de una conocida escritora.
¡Vaya que trabajé en ello!, y paralelamente, en un ciclo de lecturas en un local del centro de Santiago. Como todo proyecto que se precie de ello, el entusiasmo de la partida fue celebrado con jornadas creativas , tecitos, juntas amigables y pautas, en fin, todo lo necesario para que este brillara en su realización. Y debo admitir que así fue…por lo menos hasta que las/os aprovechadas/os de siempre se dejaron “regalonear” por el resto con la resultante de que unas pocas trabajamos como chinas para que otras bien pagadas llegasen sólo a recibir los aplausos. Aquí, un reconocimiento a quienes trabajaron/amos en el ciclo del Café X, pues ello se logró de pe a pa, sin que hubiese otro problema que el cansancio implícito de un año a “todo dar”.
El caso de Galería X que motiva todo este análisis, surgió el 2011, cuando fui incentivada a participar en un naciente “colectivo” enfocado en el erotismo y su expresión escrita. Esta vez, y a pesar de todo mi recelo en cuanto al tema grupal, pensé (y me acuso de ello) que podría resultar algo bueno. Buenos elementos había (¿Debo decir hubieron?) y también un entusiasmo en el ambiente que hacía resaltar todo lo que llevara un viso erótico. El problema comenzó…tal vez…por el entusiasmo que provocó esta idea y la cantidad de personas que quisieron sumarse a ello. Con perdón de las feministas, nada más competitivo que una mujer entre mujeres, y más aún cuando está en juego su arrastre de “mina” o de mujer sexy. Pienso, una vez desencadenados los últimos sucesos, que ese fue el meollo del asunto. Eso, unido a la inmadurez irremontable de quien ofició de creadora, lograron que el mentado colectivo se convirtiera en un cahuín constante, o si se prefiere, en una “pelea de gatas” de bajo nivel en la cual todo está permitido. Lamentable es lo ocurrido recientemente con Galería X. Lamentable y vergonzosa la pérdida de tiempo, las confianzas destruidas y también , la falta de respeto a que algunas de nosotras nos vimos sometidas recurrentemente. Pero ¡qué digo! Nosotras es una palabra demasiado grande. Me referiré sólo a mi persona: lamentable el trato recibido y la consiguiente desilusión de la parte humana.
Hoy, en el momento en que escribo esto me viene a la memoria un dicho popular que reza: “Quien con niños se acuesta, mojado amanece”; muy adecuado a lo que comento, ya que después de esta experiencia no volveré a involucrarme con generaciones tan disímiles y, por la tanto (algunas de ellas) tan faltas de responsabilidad.
Para cerrar este comentario reflexivo, no puedo dejar de aludir a mi malura de cabeza, pues, como si no fuese suficiente lo expuesto, todavía soy parte cooperadora de otro colectivo o futura agrupación bi-nacional. Esta vez (a modo de esperanza), de gente madura que espero sea más responsable, aunque la edad no es un antídoto cuando de egos se trata. ¿Hasta cuando permaneceré allí? Nadie puede saberlo, aplaudirlo ni lamentarlo. Será….hasta que sea, porque sabiamente, tal como el nombre de este espacio lo explicita: sobre vuelos y caídas trata nuestro recorrido por este mundo. Lo importante es atesorar la sabiduría y libertad suficiente como para saber cómo pararse y emprender el vuelo.
Amanda Espejo
Quilicura / Enero-2012








Los grupos humanos tienen de por si esa resistencia a ser “grupos”. No es de sorprender que se presenten dificultades en donde hay diferentes caracteres, culturas y formas de vida. El ideal de un grupo persigue resolver problemas de subsistencia, justamente con la idea de apoyarse colectivamente y resolver sus debilidades individuales.
Está comprobado que los individuos actúan distinto estando en grupos, así que no es de sorprendernos lo que nos cuentas. Siempre la lucha de egos va a establecer el fin del grupo como tal. Invariablemente vamos a ver personas que son líderes y otras que son sujetadas por estos líderes. Continuamente vamos a experimentar estás pequeñas lides en este campo. Para mejorar esto se debe anteponer la identidad común por sobre las individuales. Generar normas para el buen comportamiento, roles personales para mejorar la convivencia y pautas de relaciones entre los participantes. Además de cultivar la proximidad, la familiaridad y similitud. Hablar y saber callar también es algo que debemos aprender a manejar cuando pertenecemos a un grupo, tener empatía, respeto a los demás, deseos de colaborar, etc. Son cualidades que se ponen en práctica constantemente.
Ánimo amiga, espero que siempre tengas a tu lado personas con estas condiciones.