Amanda Espejo

Poesía de Marianela Puebla

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SOMALIA EN LLAMAS

 

La canícula del tiempo cae inexorable y  despiadada

sobre el pueblo de Somalia.

Su aliento arrasador seca todo vestigio de vida,

la existencia.

Arena líquida invade las aldeas, los prados y los valles,

el país se ha convertido en minúsculos granos.

Y en medio de todo el caos atroz que azota a Somalia

los niños, los dulces sueños del futuro

yacen absorbidos por la voraz lengua de fuego

que convierte la tierra en desierto.

 

El agua, precioso líquido escasea, se evapora

entre los dedos de Somalia y las epidemias recorren las calles

y se adueñan de inocentes  seres humanos.

Su nombre temido es el cólera que se suma intemperante

a la hambruna declarada.

Los niños fallecen en los esqueléticos brazos de sus padres,

sin derramar una lágrimas de sus vacías  cuencas.

 

El dolor es un vagabundo que transita el desierto

en busca del campo de refugiados de Dadaab

en la periferia de Kenya,

pero para algunas niñas y mujeres nunca será alcanzado

antes de caer víctima de atropellos y violaciones sexuales

por forajidos y criminales que asedian los caminos.

 

El cuerno de África yace indolente a tanto martirio,

su boca seca clama por ayuda,

eleva sus huesudos brazos en busca de las Naciones Unidas,

la fuerza humanitaria que no llega,

los convoyes de alimentos que se alejan como espejismos.

 

Tres punto siete millones de seres que yacen al borde la de muerte,

inertes,  esperanzados en despertar

de esa horrible pesadilla que les roba los hijos,

que les viola  mujeres y niñas

y que les priva  de los derechos elementales,

como el alimento y el agua.

 

¿Qué hace el mundo impávido que observa indiferente?

¿Qué hacen los hombres todo poderosos

que extraen las riquezas del planeta,

qué hacen en sus yates de lujo y sus fabulosas mansiones?

¿Qué hacen América y Europa que no intervienen?

Es que  no va en sus agendas bélicas,

pues Somalia yace despojada del alma

ya no le quedan riquezas por robar,

y su raza es pobre y de color.

 

¿Qué pasará por las mentes de aquellos que contemplan

displicentes  tanto dolor?

 

¿Qué hacemos, mundo, ante esta gran calamidad?

 

 

 

Marianela Puebla
Pertenece a:  Los Poetas Itinerantes Rubén Darío de Valparaíso.
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