Amanda Espejo

Amanda Espejo / La Sola

La Sola

Copia humilde del original de Francisco Vargas

 

 

 

LA SOLA*

 

 


Ahí va la Sola

la de la mirada hundida y labios en rictus.

Lleva cruzado al pecho, un bolso de flecos

donde nunca falta un cuaderno de hojas agrias,

tanto, como la mano que llora.

La Sola va con pasitos lentos

y en espera, tensa, aguarda

vislumbrar los pasos de ese “alguien” que la siguiera.

Por lapsos cortos avanza para atisbar el regreso...mas...
 

(Él no viene, no llega)

las horas se consumen dentro del reloj de arena.

La Sola reza el rosario de los días idos
 

(los nunca sidos)

sin un solo arrebol del alba

ni un despliegue de crepúsculo.

Sola nunca supo de mantel largo al medio día.

Pudriéronse sus manjares en espera del ausente

                                                             ente

                                                           demente

que para no aprender su nombre

la aplastó con el talón.

Desde entonces se llama Sola

y repta, agoniza

agoniza y muere

muere y renace

renace y vuela

por un puñado de ingratos segundos

antes de volver a caer.

La Sola se arrancó el cabello para urdir una historia,

para no gritar sus heridas al viento.

Como animal entrampado

lame de su piel el recuerdo no vivido...

Y se va.



Amanda Espejo
Quilicura / Enero 2011

 

 

* Esto, inspirado en “la hablante” de Socorro Carranco , en su libro “La otra piel”.

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Andrea Elgueta
dijo :

Hay un estilo descriptivo en tu poesía que reconocí, ya que tengo algunos que son historias. ¿Ya está publicado o sigue inédito?

Un abrazo.

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31/01/2011 a las 12:17 PM → Responder

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