
Con el vuelo al hombro:

Paraísos por encargo.
Reynaldo Lacámara, poeta
Presidente Sech
Los paraísos, en sus diversas y variopintas versiones pueden habitarse o rechazarse, sin que esto signifique algo más que un desafío a la propia capacidad de reinventarse o instalar un espacio en el cual cada uno sea capaz ante sí mismo de establecer los parámetros y fronteras de su propio territorio.
Así es como Rosa Alcayaga pone a nuestro alcance las llaves de este “Maldito Paraíso”, territorio cargado de exorcismos personales y colectivos que transformados en imagen permiten asomarse a silabarios enloquecidos o a nubes aceradas que raspan cabelleras sumergiendo al
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Parte de la lectura de Carolina Rosales el día de la presentación de su plaquet:
EL DÍA DESPUÉS DE AYER.
(Ediciones de Taller)
Nuestros agradecimientos a Susana Martínez por la edición del registro visual y Casa Fawaz por el constante apoyo.
LA VAGINA SE RESPETA
O sobre la inconsecuencia de algunos mal llamados consecuentes.

Dice la voz popular (y muchos lo dan por cierto) que nuestro país se caracteriza, además de por largo, angosto y blindado por mar y cordillera, por ser cuna de seres de dos caras, o si se prefiere, de “doble faz”. Con ello no se alude a que seamos unos monstruos bicéfalos, ni tampoco “reversibles”; lamentablemente, la denominación alude a nuestro doble, o triple, e incluso múltiple discurso acomodativo según situación y conveniencia.
Nada nuevo lo que expreso, y me atrevería a decir que es motivo de
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Tal como se ha caracterizado desde sus comienzos, Casa Fawaz ha vuelto a ser el centro neurálgico de una nueva actividad cultural-literaria. El pasado diecisiete de Marzo, Carolina Rosales Stevenson hizo suyas estas dependencias siempre amigables para presentar su plaquet poética " El Día después de Ayer", editada bajo el logo de Ediciones del Taller, específicamente, en Colección Dame la Mano.
¿Qué es exactamente una (o un) plaquet?
Existen dos o tres conclusiones al respecto, pero la más consensuada es: una publicación de

Una vez más Casa Fawaz abre sus puertas para acoger las manifestaciones culturales de amplia diversidad, en especial, la poesía.
Esta edición es otra publicación de Ediciones del Taller dentro de su colección de plaquets "Dame la Mano".


Desde hace mucho ha llamado mi atención y me lo he preguntado más de una vez, por qué cada cual, indistintamente de la época en que se nace, considera que “su música”, o sea, la que escuchó en “su tiempo”, es la mejor del mundo. Anoche, durante la transmisión en vivo de Festival de Viña del Mar 2012 pude ser testigo y parte viviente de ese fenómeno.
Dentro de la programación del recién pasado viernes, le tocaba presentarse a Salvatore Adamo, el cantante ítalo belga de dilatada carrera, cuyos albores en el campo de la música se remontan al año 1963 y del cual muchos jóvenes hoy en día ni siquiera ubican alguna de sus melodías.
Naturalmente yo, admiradora de sus bellas canciones desde “mi tiempo”, o sea, desde mi adolescencia, me preparaba a disfrutar su presentación sin prejuicios de ninguna clase.
Para agrado de todos quienes aguardábamos verlo, él abrió el encuentro y ¡vaya sorpresa!, después de una importante cantidad de años, allí aparece este señor sobre el escenario sin ningún toque parafernálico, saluda, da un guiño a sus músicos y…comienza a cantar. Era evidente e imposible de negar el desgaste de su voz a través de los años, pero… ¿acaso no estamos hablando de recordar la mejor música de todos los tiempos? ¡Obviamente!, y para ello, qué mejor ejemplo que el de una persona, que destila sencillez por todos los poros y quien a través de una acertadísima selección de canciones nos llevó en un dos por tres a revivir momentos que marcaron distintos hitos de nuestra infancia y juventud. Sin esforzarnos siquiera, allí estaban de nuevo haciendo presencia esas manos en nuestra cintura mientras bailábamos un lento tras otro con aquella persona “especial”.
“Y mis manos en tu cintura
pero mírame con dulzor
porque tendrás la aventura
de ser tú mi mejor canción (…)”
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(Reflexiones surgidas después de las tortuosas relaciones vividas en Galería X)
No es para nada menor la experiencia que he reunido al respecto y, lamentablemente, debo reconocer que tampoco es tan buena como sería de esperar.
Este modus operandis se viene intentando por mi parte desde la creación misma de Revista La Mancha (año 2005), logro que tratamos de presentar dentro de un “supuesto “ Colectivo La Mancha, pero que en realidad, fue una experiencia atrevida de un reducido grupo de intrigantes de un finiquitado taller literario que decidieron, unos más y otros menos, hacer una publicación artesanal tipo fanzine,
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