LETRA NUEVA / ¡Basta! 100 Mujeres contra la Violencia de Género.

Con el mismo interés general
conque se presentó anteriormente en Valparaíso, en otros lugares de
Santiago y en Rancagua, el lunes 7 de Noviembre se presentó en FILSA 2011 el libro “¡Basta!100 Mujeres contra la Violencia de Género”. El libro, compilado por la escritora feminista Pía Barros,
nos muestra un centenar de cuentos de 150 palabras cada uno, sobre
abusos a la mujer. Esta antología de la Editorial Asterión, devela
vejámenes propios, denuncias o historias ajenas de féminas que vieron
como el 2010 moría una de sus pares cada semana por femicidio.
Tal como claramente lo expresa Pía Barros en su presentación:
“En un mundo donde ya a nadie espanta la feminización de la pobreza,
donde la hambruna, las guerras, las migraciones, la desidia, la escasa
voluntad política minimizan la problemática de género, nos planteamos la
necesidad de enfrentar las diversas formas de la violencia desde la
creatividad. Desde la escritura.
No fue difícil encontrar 100 escritoras que quisieran enfrentar el
desafío de contar una historia en 150 palabras. Algunas se disculparon
por su poca familiaridad con las formas brevísimas y otras,
lamentablemente, llegaron después de la fecha límite de recepción. Esto
demuestra que son varios cientos las escritoras de nuestro país y deja
manifiesta otra forma de violencia de género: la invisibilización de la
creatividad de mujeres (…)
(…) Agradezco desde ya la confianza y la ternura de creer en este
pequeño libro, de ser en las otras que no somos a través de las
palabras, de jugarse en estos microcuentos, en estas ráfagas de ficción
súbita donde cada letra cuenta, y cuenta.
Gracias a todas, para todas, en todas.
Pía Barros.
De este Pequeño Gran Libro hemos extraído para ustedes los siguientes relatos:
María Inés Zaldívar
Estiré el cuello más y más y en el aire atrapé tu grito. Abrí la boca, grande, grande y me lo tragué.
Ten, toma, te regalo mi silencio.
Pamela Peralta
Cuando era niño lo tenía. No se me extravió porque mis padres, en ese
entonces, se preocuparon que lo conservara. Solían decirme que de la
crianza dependía que no se me zafara un tornillo.
El tornillo, en mi infancia, estuvo en el lugar correcto. Lo pasaba bien
en el colegio, era buen alumno y jugaba a la pelota en el recreo. El
tornillo estaba bien firme. Pensé que sería para siempre, pero se
aflojó.
Tenía dieciséis años. Mi madre entró a mi pieza y dijo que mi aparato ya
podía usarse. Se montó sobre mí. El aparato funcionó, a pesar de que no
estaba preparado.
Entonces el tornillo se soltó y se oxidó, hasta desaparecer…y mientras
manoseo a mujeres en la calle, me gustaría recuperar el tornillo, que no
me hiciera falta. Suelo buscarlo mucho, sin embargo, no lo encuentro.
No puedo encontrar el tornillo. Mi madre lo hurtó.









Me convenció,para comprar el libro....
Me encanta los libros o personas que me asen pensar...
Saludos